¿Por qué hay niños que no aprenden?


Actualmente se ha incrementado el número de niños entre 5 y 6 años que llegan a evaluación referidos por las escuelas debido a que presentan “dificultades de aprendizaje”, esta situación ha sido generada por las mismas escuelas que “recomiendan” que los niños comiencen a leer, escribir y sumar y restar antes de cumplir los 6 años.

Me uno a los países que inician el aprendizaje formal a los 7 años de edad, en estos países el aprendizaje de la lectura y escritura se logra en pocos meses y sin dificultad, contrario a los niños de 6 años o menos en donde es preciso un año completo o más de escolaridad para adquirir un buen grado de alfabetización. El tiempo aparentemente “perdido” es recuperado, de hecho muy rápidamente.

Como primer punto, debemos recordar que los padres son los primeros responsables del aprendizaje de sus hijos, ya que la educación en los primeros años se recibe primero en el ambiente familiar, esto, resulta determinante en su desarrollo.

James Heckman, premio Nobel de Economía en el año 2000, menciona que la primer causa de desigualdad en las personas la constituye “el accidente de nacimiento”, mi abuelo sin ser premio Nobel decía que “hasta para nacer se necesita suerte”.

Esto significa que nacer en determinada familia condiciona enormemente el futuro de un niño, sobre todo en lo que se refiere al lenguaje, Heckman, en sus investigaciones ha demostrado que un niño que crece en una familia de padres con formación universitaria escucha una media de 2,153 palabras por hora, mientras que un niño de padres con formación obligatoria escucha un promedio de 616 palabras por hora.

Este es solo un ejemplo de cómo el tiempo y la calidad pasada con los hijos  tendrán un impacto en el desarrollo neurológico del niño así como en el lenguaje que escuchan, dado que el lenguaje es básico y es la baseo para la lecto-escritura y posteriormente donde se asentará la lectura de comprensión. Sí desconocen el significado de muchas palabras, no se puede esperar que comprendan lo que leen, quizá, ésta sea una causa, entre muchas otras, por las que a muchos niños y jóvenes no les gusta leer.

La segunda etapa en el aprendizaje del niño inicia en pre-escolar, por lo tanto, más que preocuparse por la educación superior de sus hijos, hay que elegir una escuela de pre-escolar de calidad.

Las mejores escuelas de pre-escolar no son las que enseñan computación, inglés, francés, chino mandarín, operaciones aritméticas, lectura y escritura, estas actividades son secundarias frente a la importancia que tiene la psicomotricidad, desarrollo sensorial, socialización, desarrollo de la autoestima y, adquisición de habilidades pre-requisito para el aprendizaje.

Muchos maestros argumentan que la mayoría niños de 6 años que cursan la educación primaria aprenden todas estas actividades perfectamente, no lo dudo, pero habría que preguntarnos a qué costo y si lo está haciendo correctamente, sin esfuerzo y, sobre todo, con felicidad.

 

Así mismo, hay que tomar en cuenta que, no todos los niños se desarrollan igual, sobre todo aquellos que han presentado algún tipo de evento que ha retrasado su desarrollo, forzando al niño a aprender algo para lo que neurológica y psicológicamente no está listo.

La educación preescolar debe servir para preparar al niño en el desarrollo psicomotriz y sensorial que sirve de cimiento para el ingreso gradual del pensamiento abstracto que iniciará en la primaria y que continuará hasta la muerte.

En cuanto a la visión, debemos tomar en cuenta que el completo desarrollo visual no se ha logrado totalmente en la mayoría de los niños menores de 6 años, de manera que, la exposición a tareas visuales de cerca de manera excesiva como implica leer, escribir, sumar, computación, pueden presentar el riesgo de manifestar problemas visuales posteriores.

Es necesario que el niño adquiera habilidades visuales suficientemente sólidas para poder afrontar con éxito las exigencias visuales que exige la lectura y escritura, así como habilidades motrices para poder permanecer sentado en el salón de clases, de lo contrario, el niño empezará a vivir la escuela a la defensiva, sin disfrutar del aprendizaje, con baja motivación y poco interés, afectando su equilibrio emocional, lo cuál debe ser el primer objetivo, más que alcanzar aprendizajes académicos.

Estudiar tiene su lado placentero, puesto que su recompensa es “aprender”, pero el aprendizaje forzado llega incluso a borrar el placer de conocer, la alegría de descubrir, el gozo de explorar”

Juan Domingo Argüelles

Robert Louis Stevenson, quien escribió (La Isla del Tesoro, La Flecha Negra y otros), menciona en su “Apología de la Pereza” que :

“No hay ningún deber que subestimemos tanto como el de ser felices”. Sí este fuera nuestro único deber, y además pudiéramos cumplirlo, el mundo estaría perfectamente arreglado.

Recordemos que el aprendizaje no solo radica en lo racional sino también en el manejo de las emociones. Quiza….. esto sea causa de que a muchos niños no les guste la escuela.

 

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