Importancia de la Fijación Visual


Una de las habilidades visuales básicas para la coordinación binocular son los movimientos oculares, >seguimientos, sacádicos y “fijación”<.

La fijación es incluida dentro de los movimientos oculares, ya que cuando fijamos la mirada en un objeto de interés, nuestros ojos nunca están completamente quietos, varias veces por segundo producimos involuntariamente, pequeños movimientos llamados “microsacádicos” o movimientos de fijación.

 

fijacion-visual

 

La función de estos pequeños movimientos es ubicar la imagen de un objeto inmóvil lo más exacto posible en la fóvea, cuando la cabeza se encuentra estacionaria.

La fóvea es una pequeña depresión circular ubicada en el centro de la retina, tiene un radio apenas de 0.4 mm y es la porción de la retina de máxima sensibilidad visual debido a que está compuesta por una densa concentración de conos. Cuanto más estable sea la fijación, más claro se verá el objeto.

La entrada de información mediante los ojos inicia con la fijación visual, sin embargo la fijación es una habilidad que con frecuencia es pasada por alto, en la práctica por terapeutas que realizan terapia visual sin tener evaluación previa de un especialista.

Generalmente consideran la fijación mediante una prueba subjetiva sin más esfuerzo que determinar el número de segundos que el paciente pueda mantener la mirada fija en un objetivo que requiera discriminación visual.

La fijación va mucho más allá que esto. Para evaluar la habilidad de fijación y para determinar sí es excéntrica, central o central inestable se requiere de técnicas especializadas.

La más común, para ubicar el punto en el cual se encuentra la fijación, es mediante oftalmoscopia, la cual divide la retina en cuatro cuadrantes cuyas líneas se interceptan en el centro de la mácula, el tipo de fijación se determinará dependiendo del lugar donde se sitúe la fijación.

Existen muchos otros métodos, uno de ellos es, mediante el MIT (Macular Integrity Tester) El Examinador de la Integridad Macular utiliza el fenómeno de las haces de Haidinger para examinar y corregir la fijación excéntrica. También determina y es utilizado para el tratamiento de la fijación inestable.

La fijación debe ser evaluada no solo en pacientes estrábicos, ya que es un punto imprescindible para el tratamiento y pronóstico en la recuperación, sino también en pacientes no estrábicos, dado que para mantener el contacto visual con un objeto o persona es necesario que dicha imagen se mantenga fija sobre la fóvea.

Los uno o dos grados centrales (la fóvea) aporta la mayor parte de información; entre más estable sea la fijación la imagen será centrada en la fóvea y mayor será la capacidad de discriminación; las entradas de las excentricidades más extensas (la periferia) dan menos información, de manera qué, cuando la fijación es inestable, es decir, que puede caer por momentos, dentro o fuera de la fóvea, habrá dificultad para para discriminar en detalle un número, letra o figura y parte de la información se puede perder.

Cuando nos movemos o se mueve el objeto no sólo los movimientos de seguimiento lo mantienen en la visión foveal y los movimientos de vergencia ayudan a mantener una misma imagen en ambas fóveas a la vez cuando cambia la distancia del observador.

También la combinación de movimientos vestibulares (que compensan el movimiento de la cabeza) y optoquinéticos (que compensan movimiento del objeto), son los que permiten ver y moverse al mismo tiempo. Aunque dependen de sistemas neuronales diferentes, se encuentran conectados entre sí y es lo que se conoce como Reflejo Vestíbulo Oculomotor.

¿Eres de las personas que se marea o encuentras dificultad para leer en vehículos en movimiento?  La causa puede deberse a  que el Reflejo Vestíbulo Ocular (RVO) no opera adecuadamente, ya que gracias a este reflejo se estabiliza la imagen en la retina durante el movimiento de cabeza.

El RVO, además de estabilizar la fijación de mirada, es vital para el equilibrio, la postura, la orientación espacial y también se le ha relacionado con la atención.

Aunque la atención es un proceso cognitivo que depende en gran medida de diferentes procesos neurofisiológicos, también se asocia con el desarrollo de los substratos neuro-anatómicos como el control oculomotor y la fijación visual de la cual depende la atención visual.

Todos los sistemas nerviosos son inmaduros en la primera infancia, la visión en sí misma no está completamente desarrollada al nacer, el reflejo de fijación fóveal es el primer reflejo en desarrollarse, es un reflejo sensorio motor que se inicia entre la segunda y tercer semana y continúa estabilizándose durante los primeros meses de vida, su perfeccionamiento ocurre en el tercer mes de vida, termina su desarrollo a los 2 años y su estabilización completa es en torno a los 6 años de edad.

En la actualidad, muchos niños mayores de 6 años que ingresan a la terapia, (y algunos adultos también) presentan fijación central, pero inestable, esto interfiere no solo con la función visual sino en el desarrollo, procesamiento y conducta en general del niño.

De manera que, al inicio del entrenamiento visual, lo primero que tenemos que hacer es evaluar la fijación y en el caso de ser inestable, desarrollar fijación estable. Se puede suponer que, el entrenar los movimientos oculares de seguimiento y sacádicos bastaría para central la fijación, ya que gracias a ellos el objetivo de interés es llevado hacia la fóvea, sin embargo, en niños que no opera adecuadamente el Reflejo Vestíbulo Oculomotor no se estabiliza la fijación aun mejorando el control oculomotor.

El Reflejo Vestíbulo Oculomotor opera mediante actividades de movimiento, estos dos sistemas, vestibular y visual son fundamentales en las actividades diarias de un niño, ya que si alguno de estos se encuentra alterado tendrá muchas dificultades, desde el juego que es la actividad más importante donde el niño se desarrolla, repercutiendo posteriormente en el aprendizaje formal, principalmente en la lectura.

En el mecanismo visual de la lectura los ojos no recorren el texto de forma continua, sino dando pequeños saltos denominados sacádicos, que son movimientos que llevan de una palabra a otra y al siguiente renglón y se desplazan sobre el estímulo durante unos 25-40 mseg. En esta fase, los ojos no extraen información.

A cada sacádico o sacudida brusca del ojo le sigue una fijación ocular, en la que los ojos permanecen casi estáticos durante 250 mseg, teniendo lugar en esta fase, la extracción de información del detalle de un objeto, número o letra.

>También se realizan movimientos llamados de “regresión”, que son movimientos hacia la izquierda, que se realizan, ya sea para verificar el significado de algunas palabras o para corregir errores oculomotores y aumentan con la dificultad del texto.<

Todo lo anterior ha demostrado la importancia de la fijación no sólo para una buena lectura, también para detectar estímulos más fácilmente en una escena visual compleja, para que no exista un retraso apreciable entre lo que se “fija” y se procesa y para minimizar comportamientos como falta de atención o hiperactividad, que afectan el desempeño general del niño.

 

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