TDAH o Niños Aburridos


Recientemente leí un artículo de María Acaso, intitulado “No existe El TDAH, solo niños aburridos”, autora del libro EDUvolution (Paidós) y directora de la Escuela de Educación Disruptiva (EDD) de la fundación telefónica, en donde dice que no le importa la controversia que generará el titular, porque está absolutamente convencida de ello y qué a su juicio medicar con anfetaminas a niños de dos años con un supuesto TDAH para que se concentren, es sencillamente una barbaridad.

Afirmaciones como ésta y muchas otras que aducen que el TDAH es un padecimiento ficticio, también me parece una barbaridad, negar la existencia del TDAH, el desconocimiento o la concepción errónea sobre el trastorno, es no medir las consecuencias emocionales que conlleva dicha afectación, no solo para el niño sino para sus atribulados y desconcertados padres.

La sobrevaloración o confusión del trastorno, radica en que el diagnóstico se basa principalmente en ciertos signos y síntomas y, a pesar de que, la teoría más acertada respecto de la etiología, sitúa la dificultad en un desequilibrio de neurotransmisores de la corteza prefrontal, no muestran todos los casos, un marcador biológico o algún tipo de alteración neurológica observada mediante estudios con técnicas de imagen o resonancia magnética.

En el aspecto clínico, el diagnóstico del TDAH se establece cuando tres de los síntomas fundamentales del trastorno como *Distractibilidad *Hiperactividad: *Impulsividad están presentes y son excesivos para la edad o nivel de desarrollo del niño.

La hiperactividad no se presenta en todos los casos de Déficit de Atención, algunos son sumamente pasivos, por lo cual estos niños pasan inadvertidos, a no ser, que por tranquilos, los diagnostiquen como “autistas”.

Como podemos ver, los síntomas de impulsividad, hiperactividad, baja atención, son características que los niños pequeños exhiben, la diferencia entre un niño con TDAH y los que no lo tienen, radican en cuestión de grados y:

*Cuando los síntomas de baja atención, hiperactividad e impulsividad, permanecen para el momento en que el niño llega a los 7 años.

*Cuando los síntomas son excesivos y evidentes y causan perjuicios al paciente en todos los ambientes, principalmente en la escuela, >que es el ámbito que mayor número de estímulos ofrece<, pero también en el hogar, casa de amigos o familiares, lugares públicos como supermercados, teatros- bancos, es decir, las dificultades son crónicas por lo que se presentan como el Espíritu Santo, en el cielo, en la tierra y en todo lugar.

*Cuando se observa que el niño tiene dificultades específicas e independientes de su voluntad para controlar los impulsos que les impide cumplir ciertas funciones con eficacia y requisitos mínimos de convivencia que la vida exige.

Esto se debe a que el lóbulo frontal, responsable del autocontrol y regulación de la conducta, es la parte desarrollada más reciente de nuestro cerebro, lo que significa que es la más lenta en desarrollarse.

Su desarrollo en el individuo, no finaliza hasta entrada la edad adulta. Algunos estudios demuestran** que en niños de 5 años ya han desarrollado, “parcialmente”, la inhibición y flexibilidad cognitiva.***La flexibilidad cognitiva permite adaptar nuevas estrategias para aprender.

En los niños con TDAH, se desarrolla más lentamente, incluso en algunos casos, el trastorno persiste y los acompaña toda la vida.

**A. García-Molina et al., “Maduración de la corteza prefrontal y desarrollo de las funciones ejecutivas durante los primeros cinco años de vida”, Revista de Neurología, 2009.

niño volador

 

 

Es importante considerar que las dificultades de aprendizaje, suelen ser uno de los motivos por el que los padres acuden a consulta, sin embargo, los problemas en estos niños, casi siempre suelen ser por alteraciones propias del trastorno, no por un problema de inteligencia o de habilidades, siendo la impulsividad una de las alteraciones que más repercute en el aprendizaje, el comportamiento impulsivo provoca una respuesta carente de análisis y control, por eso cometen muchos errores a causa de su precipitación y por la dificultad para concentrarse, abandonan las tareas antes de terminarlas y no prestan atención a las instrucciones.

Concuerdo con la autora, que existen niños aburridos, los niños han cambiado y la educación no, los niños de ahora responden a necesidades y estímulos que no tenían hace 10 años y nuestro sistema educativo les exige a los alumnos permanecer sentados y en silencio durante horas, escuchando al maestro, esto es el peor ambiente posible para prestar atención, no solo para un niño con TDAH sino para todo mundo, incluidos los adultos.

Es por esto que muchos niños se encuentran desmotivados, carentes de interés, atención e involucramiento. Éstos son efectos de una pésima educación y no la causa. Hay estudios que demuestran que en 1º grado de primaria el 80% de los alumnos desean aprender, cuando estos alumnos llegan a 6º grado solo un 20% están interesados y cuando terminan la preparatoria el porcentaje ha caído hasta el 5%. Habría más niños comprometidos, atentos y contentos si las actividades estuvieran encauzadas mediante el juego y el movimiento.

La excelencia en la educación no depende de La Reforma Educativa, depende de la metodología y de la práctica, de manera que, es necesario que los maestros estén mejor preparados para no quedarse cortos en su alcance y asuman mayor compromiso y responsabilidad que su rol implica.

Según las neurociencias, es importante que el aprendizaje esté ligado a las emociones, existe una conexión entre el lóbulo frontal y el cerebro emocional (sistema límbico), por lo que cuando experimentamos emociones positivas podemos focalizar la atención en las tareas deseadas, el reforzamiento positivo desempeña un papel importante en la cooperación, el aprendizaje de comportamientos cooperativos implica también la corteza orbifrontal, la falta o lento desarrollo de esta parte del cerebro en los niños con TDAH, hace que les sea difícil cooperar.

Estos estudios comprueban lo que ya intuimos, que lo novedoso estimula la atención y fomenta una actitud proactiva, no se necesitan muchos recursos, solo voluntad y creatividad por parte del maestro para hacer uso de diferentes metodologías, herramientas y actividades que estimulen la participación y el aprendizaje como:  juegos, dinámicas, debates, videos educativos, (ahora los niños son más visuales), visitas a museos, granjas, zoológicos, actividades artísticas y sobre todo mayor vinculación con la vida real, para desarrollar la motivación y el deseo por aprender de los alumnos.

Una de las experiencias más fascinantes, a mi juicio, con las que convive el ser humano toda su vida, es el aprendizaje. Por esto, es importante que los padres, maestros, y profesionales que tienen un papel protagónico en este proceso, tengan mayor conocimiento para identificar y distinguir entre los niños “aburridos” y los que realmente presentan un problema.

La mejor manera de combatir esta situación, no consiste en negar la existencia del trastorno, sino en conocerlo mejor. Mientras no se tenga un buen diagnóstico y los porqués no se encontrará la solución y el tratamiento que el niño requiere, un tratamiento eficaz permitirá desarrollar, encauzar y remover los obstáculos que el TDAH les impone.

Los niños con TDAH poseen muchas cualidades que con un abordaje adecuado pueden ser potenciadas, de lo contrario, el no recibir la ayuda apropiada y temprana, el problema puede transformarse en serios trastornos de conducta en la adolescencia, por las connotaciones socioemocionales y académicas por no ser aceptados fácilmente tanto en la escuela como en la sociedad en general.

Concuerdo también con la autora, que medicar a un niño menor a 7 años, a los que supuestamente tienen el trastorno y aún a los que lo presentan, es controvertido, el efecto benéfico de los psicofármacos para aminorar síntomas, solo actúa por unas horas para disminuir la hiperactividad, pero no para regular la conducta o aumento en la concentración, sin mencionar los daños colaterales que representan.

En esta entrada, quiero hacer mención de agradecimiento a la maestra de 3 y 4º grado de primaria de mi querido hijo, Mtra. Patricia Rodríguez Aragón, quién fue la única que entendió el problema, gracias a su apoyo fueron los únicos años que tuvimos paz, ojalá existieran más maestros como ella,

“Mi gratitud por siempre, la llevo en mi corazón”.

 

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