Estás leyendo …….y no lees?


Este es el título de un libro de Juan Domingo Argüeyes, muy recomendable, en donde habla contra la obligatoriedad de leer. El autor hace una extensa reflexión acerca de que los libros no están hechos para “obligar” a leer a nadie y que así cómo no se espera que todos seamos músicos, tampoco deberíamos ser todos lectores.

Coincido con el autor, respecto a que leer no es una virtud, pero leer bien es un arte, un arte que solo el lector nato puede adquirir, dicho de otro modo, por Edith Wharton, autora de “La edad de la Inocencia”, “el lector nato lee de forma tan inconsciente como respira” y llevando la analogía un poco más lejos, la lectura no es más una virtud que el hecho de respirar.

De aquí parte la diferencia entre el placer y el deber, aunque el placer debería ser el verdadero motor para leer, éste queda excluido casi por completo gracias a que las escuelas no contribuyen a aficionar a los alfabetizados en el gusto de leer.

Ya de entrada, con el argumento de que la escuela es obligatoria, piensan que los métodos tienen que ser coercitivos y no pueden imaginar procedimientos de introducción a la lectura que eviten la imposición y la obligación sin la libertad entre las cuales el niño puede elegir que leer.

Y he aquí la clave: leer con gusto, pues leer es un gusto que solo en función del placer, se convierte en una auténtica necesidad, de lo contrario solo se leerá esporádicamente y por deber, pero aun así, en algún momento, todas las personas tendrán que leer. Y quien no lee bien, todo su aprendizaje se verá afectado, dado que todo conocimiento depende de la lectura.

Venimos a este mundo con una predisposición genética para hablar, pero no para leer y escribir, todos aprendemos a hablar sin la necesidad de ir al colegio, pero aprender a leer y escribir es imprescindible recibir una enseñanza programada, que no siempre, nos garantiza el gusto por los libros.

Aprender a leer es un acto sumamente complejo en la vida del ser humano, aprender a leer y escribir no es un proceso de todo o nada, no aprendemos a leer de un día para otro, como por arte de magia, el aprendizaje conlleva el desarrollo y la evolución de un conjunto de habilidades que poco a poco se van consolidando y que constituirán los cimientos de todas las fases de la lectura en lo que respecta al lector incipiente y posteriormente se irán activando muchas otras regiones que implican procesos de comprensión y ejecución aún más complejos.

Por lo tanto, es lógico que este proceso toma un tiempo y es una gran irresponsabilidad recomendar que los niños empiecen a leer y escribir antes de que cumplan 6 años o suponer que un niño que comete errores en la lectura o escritura en los primeros años tiene dificultades de aprendizaje.

Existen muchas investigaciones tanto neurológicas, psicológicas y pedagógicas que coinciden en recomendar el aprendizaje de esta titánica tarea a partir de los 7 años, porque solo a esa edad y no antes ocurren los procesos de desarrollo en el niño que permitirán que el aprendizaje se lleve a cabo sin dificultad y con felicidad.

Ésta es una de las causas por las que los niños que son prematuramente obligados a aprender a leer y escribir, presentarán ya sea a mediano o largo plazo dificultad o aversión para enfrentar con facilidad la lectoescritura y por consecuencia poco gusto por leer.

Dentro de las habilidades para aprender a leer y escribir, el niño deberá en primer lugar haber desarrollado el lenguaje oral, habilidades psicomotoras, auditivas, táctiles, perceptuales visuales, atención, integración visual-auditiva, el control visomotor y desde luego el pensamiento abstracto, no les parece que son demasiadas estructuras cerebrales y funcionales para lograrlas antes de los 6 años?

Pero qué pasa con los niños de 3º o 4º grado de primaria que continúan y (de por vida) con problemas para leer, que se han quedado únicamente con la capacidad para decodificar de forma mecánica, pero nunca llegan a leer de verdad, es decir, con fluidez y comprensión.

Quizá se deba a que no poseen “el don innato” del que habla el autor y quien dice que si la “aptitud innata” no existe, la formación será inútil, lo cual considero que es injusto confinar al niño al analfabetismo y no hacer nada y dejar que México sea un país de “disléxicos”, por lo que es necesario encontrar las causas y contribuir a que desarrollen las habilidades necesarias para conseguir que lean, aunque no logremos en ellos, el profundo placer que nos proporciona leer.

En el diagnóstico de las dificultades de aprendizaje en la lectura y escritura existen múltiples causas que pueden producir los mismos síntomas, por lo tanto el asunto es complejo, hay que tomar en cuenta muchos factores de los que ya se ha hablado en otras entradas, como la edad, la inteligencia, el medio ambiente en que se desarrollan, las técnicas y métodos de enseñanza, la alimentación entre otros; hoy hablaré sobre una de las causas que contribuye enormemente a las dificultades para el aprendizaje de la lectura y que tiene que ver con la visión.

A pesar de que muchos especialistas minimizan la importancia de un déficit perceptual visual como una causa de dificultad para aprender a leer, numerosos estudios reportan que las habilidades visuales perceptuales como percepción y constancia de forma, memoria visual y relación visual espacial son de suma importancia en los primeros años de la escuela primaria.

Las habilidades visuales básicas como movimientos oculares y de acomodación y vergencias, cobran importancia una vez que el proceso de codificación ha sido consolidado y las lecturas son más largas y menos espaciadas, letra más pequeña, afectando la fluidez y por lo tanto la comprensión y el rendimiento.

Pero una falla en la Integración Visual es causa muchas de las dificultades en los niños que no han logrado leer con fluidez.

La Integración Visual depende de integrar dos sistemas, el sistema Parvocelular y el Magnoceluar. Ambos sistemas de procesado visual son necesarios para leer, ya que el lector debe convertir la presentación secuencial de las letras (sistema parvocelular) en una percepción simultánea o global dependiente del (sistema magnocelular).

El lector normal procesa la información central (parvocelular) y periférica (magnocelular) por separado, pero las dos vías deben trabajar en armonía, la visión periférica es usada para hacer un rastreo, nos dice dónde termina una línea y comienza la siguiente y la visión central (parvocelular) es usada para decodificar. Los niños que usan más su visión central son atentos a las letras pero les es difícil ver la palabra en su configuración global, generalmente leen sílaba por sílaba y son propensos a leer mal palabras que son semejantes, ya que en la medida que el proceso de decodificación ha sido superado, ya no necesitamos leer toda la palabra, con solo ver el inicio y el final podemos descifrarla.

En la Universidad de Nottingham, Inglaterra, se realizaron una serie de pruebas que demostraron que la alteración de las letras de las palabras de un texto no afecta la capacidad para entenderlo. El cerebro puede entender todo si no se cambian la “pmrirea” y la “útlima ltera”, además de tener en cuenta otros dos factores: no modificar la extensión de las palabras y tener cierta idea sobre lo que se está leyendo:

“Segeun un etsduio de una uivenrsdiad ignlsea, no ipmotra el odren en el que las ltears etsan ersciats, la uicna csoa ipormtnate es que la pmrirea y la utlima ltera esten ecsritas en la psiocion cocrrtea. El rsteo peuden estar ttaolmntee mal y aun pordas lerelo sin pobrleams. Etso es pquore no lemeos cada ltera por si msima snio la paalbra cmoo un tdoo.”

Los usuarios de Internet que recibieron el mail con la”extraña” teoría la llevaron a los foros en los que aún se debate “.Lo que pocos saben de este estudio que sostiene semejante jeroflífico, es que no es un invento “chino” se debe en gran parte a la integración de la visión central-periférica.

La visión periférica es la habilidad de localizar, reconocer y responder a la información en las distintas áreas del campo visual alrededor del objeto sobre el cual se fija la atención, los malos lectores no han desarrollado lo suficiente la visión periférica, que una vez que se ha reconocido la palabra visualmente, permite avanzar a la siguiente y en la medida que las palabras van formando parte de nuestro léxico visual avanzamos en el texto sin leer palabra por palabra.

vision

El desarrollar la visión periférica e integrar estos dos sistemas de procesamiento visual, no sólo puede potenciar el rendimientos en los deportes, a conducir mejor un auto,  sino también en algunas dificultades de lectura, además como les digo a los niños, es de suma utilidad para  copiar en los exámenes porque amplias tu campo visual. (Shsssss, que las mamás no se enteren, es broma, no crean esto por favor).

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