Las matemáticas y la Visualización


A lo largo de los años dedicada a la atención de niños con dificultades de aprendizaje relacionadas con la visión, había observado que generalmente los niños con problemas en lectura y escritura, que son los que mayormente llegan a la consulta optométrica, eran ¡Muy buenos para las matemáticas.¡

Últimamente, es alarmante que muchos de estos niños tampoco dominan, en seis años de primaria ni siquiera las 4 operaciones fundamentales, les preguntas operaciones tan fáciles como dime dos números que sumados den 8 y se ponen a sudar como secretario de Hacienda cuando no le salen las cuentas y no necesito decirles lo conmovedor que resulta verlos haciendo esfuerzos para atinar en escribir entre un seis o un nueve, los veo y no quiero imaginar el viacrusis que continuará hasta la enseñanza medio superior en donde tendrán severos problemas para entender el álgebra, geometría, trigonometría, cálculo, probabilidad y estadística y mucho menos pensar en solucionar problemas lógico-matemáticos.

Muchas de las dificultades tanto en lectura, escritura y aritmética son propiciadas porque mandan a los niños a la guerra sin fusil, es decir, en la actualidad, la mayoría de las escuelas de pre-escolar abordan el aprendizaje de la lectura, escritura y la aritmética desde el punto de vista abstracto, sin una sólida cimentación de la enseñanza concreta, la correspondencia entre lo concreto (la cantidad) y lo abstracto (símbolo) es un reto muy complejo para la inteligencia infantil.

El primer encuentro con la abstracción en el aprendizaje de las matemáticas es el manejo de los símbolos numéricos, la mejor manera para asimilar con facilidad la abstracción y obtener los cimientos necesarios para la aritmética es mediante metodología de naturaleza concreta; la cuál sentará las bases para el entendimiento de las matemáticas de alto nivel.

El aprendizaje de las matemáticas, al igual que el de la lectura, será más fácil si el niño recibe entrenamiento previo para captar “perceptualmente” las características de los objetos en términos de dimensiones y aprende a clasificarlos y ordenarlos siguiendo un criterio concreto y secuencial.

Para esto las metodologías como Material Montessori, Ábaco, Regletas de Cuisenaire, Método Bancubi que enseñan primero al niño a clasificar y conceptualizar en base a colores, formas, tamaños son excelentes para la enseñanza concreta de la aritmética.

Diferentes estudios realizados por medio de resonancia magnética han encontrado diversas zonas que parecen estar relacionadas con al aprendizaje aritmético, por esto, el rango de problemas relacionados con las matemáticas son diversos, afectan de manera diferente y en las distintas etapas de su aprendizaje. Incluso la mayoría de estudios que se han hecho para determinar las bases neuro-anatómicas de la discalculia no coinciden ni confirman con certeza que la causa sea biológica o genética.

Estos estudios encontraron que una de las zonas en pacientes con discalculia que se encontraba hipoactiva o más pequeña fue el lóbulo parietal, concretamente el surco horizontal intraparietal, la cual parece ser de las más importantes para realizar todo tipo de tareas númericas y que ayuda a la mente a conformar imágenes espaciales.

La otra zona es el “giro angular” encargado de procesar algunas tareas de cálculo y donde es necesaria la presencia de un procesamiento verbal. Por esto, alguien dijo: “Todo iba bien con las matemáticas hasta que intervino el lenguaje”.

También encontraron algunas otra zonas que cumplen  funciones relacionadas con la aritmética como el lóbulo frontal encargado en gran parte de la memoria de trabajo o a corto plazo y el área temporal medial y prefrontal derecha que parecen cumplir la función de recuperar información para resolver los problemas matemáticos, de aquí que tratar las dificultades de las matemáticas sea un problema complejo.

Partiendo de lo anterior, algunas dificultades en el aprendizaje de las matemáticas están relacionadas con déficits de percepción visual o problemas en cuanto a la orientación espacial, “las habilidades espaciales” son requisito indispensable, sobre todo en las primeras etapas del aprendizaje formal de las matemáticas, los conceptos de derecha, izquierda, arriba, abajo, son necesarios para orientarnos espacialmente, éstas habilidades son la que ayudan a captar y transformar elementos espaciales, con relación a un punto de referencia e integrarlos en un sistema.

Sin embargo, el esquema corporal y la conciencia espacial se obtienen en forma concreta, en relación con el propio cuerpo y manipulando objetos, por lo que es necesario promover actividades de movimiento que incluyan instrucciones de orientación espacial, fomentar en los niños los juegos o deportes de pelota que además de desarrollar movimientos oculares rápidos y precisos, ayudan al niño a que su cerebro capte en forma concreta procesos de cálculo matemático para colocarse en el punto preciso donde deberá recibir una pelota. Este simple acto implica funciones mentales que forman caminos para que la información abstracta de las matemáticas pueda ser elaborada.

Otra de las destrezas necesaria para el entendimiento de las matemáticas son las destrezas icónicas (representación de la realidad a través de las imágenes), esto significa no solo reconocer figuras y patrones sino ser capaz de retener, comparar, contrastar, sustituir, interpretar, transformar y traducir esa realidad; una manera de entrenar o incrementar la captación de sistemas espaciales es mediante rompecabezas 3D, tangramas, parquetry blocks, blocks de atributos, gato en tercera dimensión y mediante la visualización.

Los niños y las personas que tienen problemas con la visualización les es difícil realizar actividades centradas en la manipulación del espacio. La visualización educa a los “ojos de la mente” para “ver” las transformaciones de un sistema, considerando que un solo cambio genera cambios en todo el sistema dado que las unidades no son independientes sino interdependientes.

Un sistema, implica un orden o secuencia de unidades, la aritmética es un sistema simbólico (abstracto), las deficiencias en el manejo de los sistemas se advierten en la dificultad para procesar bloques completos o secuencias de información.

El destino final de las matemáticas es el de lograr niveles de aplicación que en términos concretos sea llegar a solucionar problemas, y no solo manejar soluciones pre-establecidas basadas en la memorización de datos sin sentido. De manera que, la inteligencia lógico-matemática además del entendimiento de la percepción y comprensión de los objetos en el tiempo y en el espacio, también dependerá de la lógica y el razonamiento para para realmente entender y aplicar las matemáticas

Para desarrollar la lógica y el razonamiento son útiles los juegos de estrategia cómo el ajedrez, pensamiento visual y todos aquéllos que estimulen la imaginación mediante la visualización que suele sintetizar maravillosamente los aprendizajes abstractos.

Las personas con un alto grado de visualización son muy talentosas para el trabajo tridimensional, como los arquitectos, matemáticos, ingenieros, científicos y cirujanos. Un cirujano, difícilmente tendría éxito si no ha desarrollado la visualización.

Un caso que ejemplifica maravillosamente el poder de la visualización, es el Dr. Benjamin Solomon Carso, nacido un 18 de Septiembre de 1951 en Detroit, Michigan, actual director del Departamento de Neurocirugía pediátrica del Hospital Johns Hopkins.

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Carson manifestó tempranamente dificultades de aprendizaje en la escuela primaria, llegando a ser el peor alumno de su salón, siendo objeto de burlas e insultos de sus compañeros, hasta que su madre se dio cuenta que su hijo no veía bien y una vez que empieza a usar sus lentes Ben sorprendió a sus compañeros y profesores con sus nuevos conocimientos, aprende a multiplicar, a deletrear, comienza a explorar el mundo de los libros y a desarrollarse, “Fue en ese momento que me di cuenta que no era estúpido” recordó más tarde al lograr ser el mejor alumno de su clase.

Carson se graduó con honores de la escuela secundaria y obtuvo una beca para la licenciatura en Psicología en la Universidad de Yale, posteriormente estudió Medicina en la Universidad de Michigan, donde se interesó en la neurocirugía.

Su excelente coordinación ojo-mano y sus grandes habilidades de visualización lo convirtieron en el sobresaliente neurocirujano que realiza con éxito, por primera vez en la historia, la separación de dos siameses unidos por el cráneo, en la actualidad ocupa el puesto de Jefe de Neurocirugía del Hospital Johns Hopkins.

Ben Carson es reconocido como un neurocirujano de gran talento, de ahí el nombre de su libro y película posterior, “Manos Milagrosas”, es una excelente película que no se deben perder.

 

 

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